
Nuestra historia
Nació de la curiosidad
Todo empezó con una pregunta muy simple: ¿Qué hace mi gato todo el día?
Llegábamos a casa y nos encontrábamos plantas tiradas, arañazos misteriosos en los muebles y un gato con cara de no haber roto un plato en su vida. Teníamos que saberlo.
Así que le pusimos una mini cámara en el collar y le dimos a grabar. Lo que vimos nos dejó con la boca abierta: patrullas por el jardín, aventuras por los tejados, reuniones secretas con el gato del vecino. Todo un mundo que no sabíamos que existía.
Ahí nació Whiskcam. Queríamos que todos los que tienen mascota pudieran vivir eso mismo: ver el mundo a través de los ojos de su compañero peludo.
La diseñamos para que fuera facilísima de usar. Sin app. Sin WiFi. Sin configuraciones raras. Solo engánchala, dale al botón y deja que tu mascota haga el resto.
Descubre su mundo. No te vas a creer lo que te estabas perdiendo.